sábado, 9 de abril de 2011

EL PROYECTO REVOLUCIONARIO ANTE EL RETO DE LA ECOLOGIA




En el ocaso del neoliberalismo y el surgimiento de gobiernos progresistas en América Latina se asoma como una gran oportunidad que no debe ser desperdiciada el retomar el proyecto antiimperialista tercermundista de mediados del siglo XX. Pero más que retomarlo, hace falta modernizarlo y ponerlo al día con las nuevas realidades como el cambio climático, el cénit del petróleo, la crisis alimentaria, la debacle económica mundial,
y desastres humanos de proporciones terroríficas como el derrame de BP en el golfo de México y, más recientemente, el horror nuclear de Fukushima.

Este proyecto de justicia económica global surgido desde los países del Sur fue concebido por pensadores destacados, particularmente economistas progresistas de los cuales es necesario mencionar a R. Prebisch y C. Furtado, llevado adelante por líderes del tercermundismo militante, como Nehru, Sukarno, Nyerere, Nasser, Castro y Allende, y reflejado en el programa de trabajo de instituciones internacionales como el Grupo de los 77, el Movimiento de Países No Alineados, la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) y la Comisión Económica para América Latina (CEPAL).

El proyecto original que surgió en las décadas de los 50 y 60, fundamentado sobre la crítica estructuralista, el pensamiento desarrollista y la teoría de la dependencia, no tenía sensibilidad hacia lo ecológico. Es de entenderse, quienes desarrollaron este ideario fueron hombres de su tiempo, no tenían la información que tenemos hoy.

Pero en los años que siguieron ocurrieron una serie de desastres nada naturales que obligaron hasta el más sonámbulo a considerar la destrucción ambiental como un asunto serio, para nombrar solo unos pocos: Love Canal, Bhopal, Chernobyl y Exxon Valdez. El evento clave en la paulatina y gradual creación de conciencia sobre la problemática ambiental entre políticos de todas las ideologías y de todos los países del mundo fue la Conferencia de Naciones Unidas sobre Ambiente y Desarrollo (UNCED), celebrada en Río de Janeiro en 1992. La UNCED, recordada como la Cumbre de la Tierra, fue la mayor reunión de jefes de estado en la historia y posiblemente la más importante actividad en la historia de la ONU. Tras este trascendental evento se perdió la inocencia, ya nadie en la vida pública o aspirante a algún liderato político podría alegar no saber nada de la crisis ambiental o no haber oído el término 'desarrollo sustentable'.

Afortunadamente hay numerosos otros referentes valiosos para formar e informar un proyecto revolucionario que armonice el progresismo con el ecologismo y asuma los mandatos incumplidos de aquel tercermundismo del siglo pasado. En América Latina, por ejemplo, se están impulsando propuestas de post-extractivismo, lo cual significa el sacar la región del modelo de capitalismo dependiente basado en la extracción de recursos naturales para exportación, y darle primerísima prioridad al uso local de estos recursos para facilitar un desarrollo verdaderamente local, nacional y "endógeno".

Carmelo Ruiz Marrero (www.ecoportal.net)

Publicado en El Trabajo Nº 304, 30 de marzo de 2011.
INICIATIVA POR EL PARTIDO DE LOS TRABAJADORES (PT)

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